1/31/2010

"MUDA, ME QUEDÉ EN TU ATLÁNTICO" POEMARIO de DAMIA MENDOZA

El ser humano deja huellas buriladas con la gama inesperada de sentimientos que bullen en su interior, huellas dibujadas con sangre... dolor....alegría.

En el nuevo poemario de Damia Mendoza, “Muda, me quedé en tu Atlántico” se percibe el momento en que su huella toma un perfil profundo e íntimo, a la vez que su palabra se vuelve más cantarina...más danzante... más volátil. Diría yo, ha despertado su propia estrella que fulge rumores y susurros a través de sus páginas. Ha utilizado el lenguaje de las luciérnagas cuando suaves en la noche queda, lanzan lánguidas al espacio, sus lucecillas, descubriendo y abriendo camino a su paso. Damia deja fluir en un canto de cocuyos, sus languideces de mujer-gaviota.

Ha llegado el momento del ascenso poético. Conociendo a Damia, yo, ya veía llegar ese torrente que tenía guardado y no se atrevía a dejarlo correr. Hoy, soy espectadora. Veo en el escenario poético a la mujer deshabitada de pudores, a la carne florecida en rosales, girasoles, camelias. Veo la transparencia de su alma estigmatizada en un lenguaje sin barreras, sin diques. Sus aguas corren agitadas por todos los poros de su piel, deja escapar a raudales sus versos.


Abiertas sus venas, toda ella se desangra en poesía“ y ella despertó de lluvia/ vida/ mar y llanto.                                                                                                                                     


Cecilia Zevallos P.
(Ceciely)

T. Rivieres, 14 de febrero del 2005

"DE LOS CÁNTICOS Y DEMÁS POEMAS" de SIMÓN ZAVALA G.

Simón, amigo, poeta, hombre grande de alma universal. Tu paso de coloso es firme, altivo, color de la verdad y la esperanza. De cantos auténticos... de estupor... de asombros... de génesis.

Con el buril, cincelas candente la elegía musical de Dios, del tiempo, del hombre. Resplandecen tus ideas como llama etérea de luceros, en un cielo o tierra poblada de fantasmas.

Nos recuerdas la fábula asombrosa de la Biblia, la erranza perpetua de las tribus, las maravillas terrestres, las guerras fraticidas, el beso eterno de la madre, el suspiro rosado de los hijos, la piel cambiante del AMOR.
Como bordado cordel de cifras memoriales, extiendes tu verso hasta la noche austera de los tiempos. Indagas los secretos del Supremo, del que trocó su voz por la del trueno, por las míticas señales, por los designios heredados por su tropa ovejuna y su pastor de voluntades.

Simón recorre sus pasos… sus milagros. Diría que ya anduvo como brisa imaginada detrás del peregrino. Pues él no solo nos cuenta en poesía lo que ocurre y ocurrió, con un verbo animado y enriquecido de metáforas. El también está aquí, es parte y punto del todo y de la nada a la hora de la VERDAD Y LA JUSTICIA.

Caben todas las preguntas en sus labios. El diálogo, el monólogo insurgente, el vómito y el veneno que se escupe cuando la injusticia arrecia. Despedaza todo el alfabeto en astillada sangre, hasta encontrar culpables, los desnuda, los señala, los quema en la hoguera del averno y luego nos dispara con su rojo verbo un nuevo canto de esperanza.

El poeta se sufre piel adentro, sufre el escarnio acumulado de los siglos, sufre con las llagas del leproso. Gen, esperma, protozoario el hombre. Dios el hombre. Dios el hijo. Dios el hijo del hombre. La trilogía incomprensible del universo. Pero en toda esta soledad que puebla nuestro entorno, el poeta nos pinta el AMOR como caudal de vida, no importa si un día muere la ilusión, si fue fugaz, si fue solo impresión. En otro alero buscará su nido y será y se reciclará mas allá de la vanidad del tiempo y del espacio.

Una Antología… un Memorial… un poeta. Solo el hombre-poeta que habita en la piel de Simón podía haberme dejado su canto de hermandad, flameando como bandera ecuatorial en mi país de fantasías.

Simón ¡Me has tatuado el alma con tus fulgores espaciales!


Con admiración
Cecilia Zevallos P.
(Ceciely)

Canada/2004

“LA ROSA INMORTAL” POEMARIO DE RAÚL VELASCO

Raúl, amigo, “ La Rosa Inmortal” que me has obsequiado, es un ritual perfumado, erótico y sensual en el que desnudas poco a poco la vestimenta intocada de tu Musa: La Rosa. En este canto sublime, desdoblas a la rosa en mujer pura y sensitiva.

 Tu poemario es como un violín que con sus cuerdas mágicas inventan el solfeo apasionado de la mujer-rosa o de la rosa-serenata, en una noche de plenilunio. Has sabido plasmar la suavidad ... la cromología ... la inmortalidad de la rosa y en cada verso has desgranado esa simbología como alpiste sagrado y divino para ofrecérselo a tus lectores.

Poeta, te convertiste en el principito ecuatoriano, cuando le preguntas a tu rosa:
¿De dónde vienes? / brotas del cielo? / vienes de una estrella? . . .vienes de la tierra?
Y es que la rosa es soplo divino, diría yo . . . las rosas brotan de los dedos de Dios.

Tienes los epítetos más sublimes y galantes para con la rosa. He captado en ti, las más variadas sensaciones y, es que solo un poeta con ojos en el alma puede decir:

“Blanca rosa, hermosa / tus alas agitan mis ángulos puros” o
“Te cultivaré rosas perfectas, perfumadas / Y en medio de rosales / Un manzano de amor /Con seducciones.”
 Piel de ternura extendida / por el cuerpo del aire / te poseeré ardiente / con el sexo azul de mis sentidos.” ¡ Qué cosa más preciosa Raúl !

El misterio de la rosa te lleva al éxtasis de la inspiración cuando dices: “Yo rasgaré los velos de tu noche / y de encontrarte en vilo / temblando de congojas / con el rocío de la nueva aurora.”
Luego, ya sereno como quien ha hecho posesión de los rosales dices: “ Y ved la rosa / allí está desnuda / en plenitud de Gracia.”

Mil gracias por haberme regalado “La rosa Inmortal”, tienes en ella, un verso para cada rosa y para cada rosa un botón hecho poema.

Con admiración y afecto.
Cecilia Zevallos P.
(Ceciely)

T. Rivieres, 20 de enero/2004


1/06/2010

POETA: CRISTIAN AVECILLAS


Mención de Honor Casa de las Américas 2008

Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana, mayo, 2008


Quito, Ecuador, 1977:


Como Poeta: Premio Nacional de Poesía 2008, con el libro Ecce Homo II. Mención de Honor, Casa de las Américas, Cuba, 2008, con el libro Todos los cadáveres soy yo. Abrazo entre caníbal y mujer enamorada fue publicado por Editorial Don Quijote, Siria, y por Editorial Visión, España, marzo 2009.


Como Actor y dramaturgo es miembro fundador del Grupo Teatromiento de Ecuador, cuya ópera prima Funeraria Travel fue estrenada en la ciudad de La Plata, Argentina, el 11 de octubre de 2009 y realizó una gira por Argentina, Uruguay y Ecuador.


Como Cantautor, discos demo: El dragón y otras aves, y Creación de los amantes. Como Comunicador, Director de la Revista Cultural de Radio El Telégrafo CAMINARTE.


Como Investigador, escribió la Enciclopedia Colección Edmundo Ribadeneira, de 4 volúmenes: Estudio biográfico, Concierto de voces para una biografía, Diccionario de Edmundo Ribadeneira, y El Cajón Postergado. Los primeros tomos fueron publicados por la Editorial El Conejo, Quito.


CANTAR DE LA HEDIONDEZ
a Gerardo Pérez,
poeta, Uruguay
y a los hombres que mientras más divinos son, son más ateos,
Que saben que decir dios es decir basta.


¿Cómo puede ser que la perla sea la enfermedad de una tumba?
Virgilio Piñera, Los desastres


1


Mi victoria, no juzgarme,
Transformar en verso mi cadáver.


Ingresar en la plomiza infancia,
Huérfano de sangre,
Y sentir la arteria seca, irrigándome palabras…


Oficiar el verso en mi cadáver.


2


Y decir serenamente:
Ya estoy muerto, dios ya no me miente.




Y sentir como se agranda el firmamento
Con los astros de la piel deshecha.


3


Ser poesía:
La belleza en la bazofia inagotable.


Ser auténtica poesía:
El confín en los confines del amor.


Y después la libertad, la libertad sin leyes:
Ser poesía,
Ser la humanidad.


4


La mejor manera de ser cuerpo es no ser cuerpo,
Ser lenguaje:
Solo un muerto puede sugerir la sombra.


5


Amé la vida:
Puedo concentrar en mí toda la muerte.
Amé ser hombre:
Soy capaz de toda soledad.


Desde aquí podré lanzar mi flor al mundo,
Mi poética de versos exhumados…


Todos los demás son bienvenidos al poema,
A exiliarse del humano tiempo para ser parte del tiempo.


Toda cosa puede hallar aquí su origen.


6


Todo el cuerpo es un hedor,
La inmundicia es el poema que despierta.


7


El presente,
Red de huesos,
Competencia entre el residuo y el bestiaje.


El pasado,
Inconstancia en donde ocurre el rostro.


El futuro,
Resistencia de la voz…


Cuando el cuerpo se destruye
Un trocánter amanece:
No es calamidad la conclusión del cuerpo,
Es poema.


8


Este es el espacio en donde no se teme a nadie,
Donde destruir es el sudar por otros
Y sudar, matar al yo para alcanzar un movimiento.


Este es el lugar donde lo ajeno es imposible,
Donde el hombre se eterniza depurándose de dioses.


¿Qué reside en este osario?
Nada; excepto un cuerpo humano mejorándose,
Un jardín de desperdicios que florece.


9


Pura sugestión de encarnaduras,
Pura arquitectura en la oquedad.


El hastío es fascinarse,
Destrozar al hombre pasajero,
Apartar de la poesía la ignorancia de la piel.


10


El vacío ya es mi raza;
Lápida, mi nombre.


11


Mímesis del hombre:
Ser la tierra,
Alojarse en la campiña para darle impulso a una pradera:
Copiar la dramaturgia de la arcilla y entramar la piel del fango,
Sentirse voluntaria superficie para hacer más grande el mundo,
Tramar la voz del barro y olvidar.


Subterráneo, interminable: vértice del cosmos,
Humus cronológico del tiempo,
Gris anonimato en el confín.


12


Soy la humanidad,
Raíz abajo y pasto arriba,
Verdad abajo y sombra de hombre arriba:
Ya no existe evolución inalcanzable, soy la humanidad.


Así como creí en las circunstancias y en los monstruos, creo en mí;
Así como creí en la morbidez del firmamento, creo en mí:


Soy eucaristía de gusanos.


                       - FIN -



FREDDY  AYALA  PLAZARTE
 (Latacunga, 1983)


SEGUNDA MENCIÓN EN EL CONCURSO NACIONAL DE POESÍA JOVEN
ILEANA ESPINEL CEDEÑO C. C. E. GUAYAS, 2010


Comunicador Social por la Universidad Central del Ecuador. Estudia becado en la Universidad Andina “Simón Bolívar” una Maestría en Estudios de la Cultura con mención en Artes y Estudios Visuales. Miembro del colectivo literario la.kbzuhela de Quito. Ha publicado en poesía: Zaratana (2007), Kamastro de Matuta (2009). Con el apoyo del Taller Cultural Retorno de la ciudad de Quito ha publicado un breve ensayo: La metálica luminosa acerca de la imagen poética en la vanguardia de Hugo Mayo, K-Oz editorial (2010). Consta en antologías nacionales e internacionales. Sus ensayos han aparecido en revistas de Puebla y Veracruz-México. Obtuvo el Segundo Premio en el Concurso Nacional de Poesía “Bienal de juegos florales” Ambato (2010). Mención de Honor en el concurso de Poesía “Ileana Espinel Cedeño” CCE, Guayas, (2010) entre otros.

CEREMONIA 1


secuelas del espejo


Aunque la sonrisa de un niño desaparece en los vidrios del océano
tropiezo donde los juguetes
aún conservan huellas digitales


Internado en habitaciones blancas
evadiendo la lumínica frialdad de un revólver
tañido por los perdigones del atardecer
en las rieles encuentro un zapato
con un bucle de bigotes


Y calla la mansedumbre
porque cerca del ocaso les crecen más arrugas
cubierta de yeso
está la trenza de una geisha
y sobre un madero sus uñas
ya carcomidas por el estiércol de los pájaros
el síntoma de la espera




CEREMONIA 2


el síntoma de la espera


En la esquina de un cuarto postrado el mar
el cerámico avance del pelo
hacia los candados


Un erizo se siente
minuendo ante la corta duración de una palabra
mientras las pisadas serpentean lo callado de una montaña
sin rumbo una cometa
declina
entre
las pirámides de un niño
empalizados sus talones en el piso
refugios de ojeras falseando la memoria
y la escama se mueve en la almohada
y patalea el viscoso discípulo del ojo


Y aún así vigilo al difunto
en la advertencia de los mármoles
yendo
hacia
atrás
para despintar su futura angustia
y solo teniendo la imagen de un tornasol
hincado en las autopistas de arena
con una veterana promesa
evadiendo al q-u-i-n-t-o atardecer de cada domingo


Dentro de un kimono enloquecen
los números romanos
un moño acumula más trenzas en su interior
el silencio abatido por un par de aretes


Y dos canicas en su constante retorno
miden a distancia del olvido
y dialogar con el mismo horizonte
antes de perder la noción de lo ausente
boca abajo escuchar una muchedumbre de ácaros
y arrimado a la cebada
desprender más rostros ante la fogata




CEREMONIA 3



tres edades en raya


Asiste una niña al apareamiento de sus trenzas
desbarata cada uno de sus lunares
atrás de la vidriera el jeroglífico de sus ojos
reinventa el pupitre la ausencia de los puntos
vigía del ayer
en monasterios
con sus dedos articula estatuas de plastilina
y el esmalte de otro amanecer supura desmemoria en una imagen


Pedalea su fémur
hacia un pluscuamperfecto horizonte
t-r-e-s rajas de leña antes del amanecer
solo en el fuego se notan sus ojeras
t-r-e-s edades oxidan la duda
y su telúrico pie izquierdo saltando entre rayuelas
en su esternón el corazón de los tréboles
sin las c-u-a-t-r-o marcas del pulgar en la frente
llevando un dinosaurio en su mochila
con la metálica andanza del tiempo
el Astrolabio desarticula la orfandad de un candado
una raya atraviesa t-r-e-s ceros


Se imagina en el moño de una anciana
donando su melena al hospicio
apoyada su quijada al bastón
suturando las arrugas
resolviendo en su habitación el axioma de lo ausente


Asiste la misma niña al desdoblamiento de sus trenzas
mide la superficie de sus lunares
sobre la vidriera una ausencia de puntos
reinventa en el pupitre el jeroglífico de sus ojos


CEREMONIA 4


antigua evidencia


A veces en el horizonte la vigilia de los minutos
incinera pelos de una capucha
mientras piso el estiércol de un disparo
exilio la infancia al tragaluz
pretenden los talones atravesar fogatas
un escarabajo hunde su estertor en la hojarasca


Y en los corazones
fragmentado el templo de la angustia
Un aguacero
rompe el fósil clavo de los cajones
escapa el expediente de antepasados a la quebrada
disminuyen las narices en un abrigo
el resfrío del amanecer desintegra la madera
adelgaza una tijera los manuscritos
ya el trigo limpia la tercera edad del rostro


CEREMONIA 5


lo opuesto al olvido


Después de los dedos
nace un receptáculo de ayeres en la mollera
de un hombre
los minutos pisotean sus uñas
un par de agujetas carcomen sus edades
la nuez desgarba su corteza
en las sandalias
a sus espaldas una tijera
oxida con sus filos el reflejo de una estrella
apegado a la evanescente ceniza
la sonoridad de un disparo
en la inerte luz de sus pestañas


y los carrizos despeinan al agua
y él duerme entre las mazorcas
abrazando la hierba
arrea el viento más hojas a la superficie del sombrero
las escenas de un niño
acuden una y otra vez a su mente
en búsqueda de la i-m-p-r-e-t-é-r-i-t-a caligrafía


CEREMONIA 6


 fosilizando el tiempo


A las seis en una estera de trigo alguien duerme
boca abajo
el tiempo
mece la arena de su nuca
ya sus ojos inflaman angustias a un muñeco
en este momento
se fracturan los extremos de la cruz
y sus clavos quedan hundidos en la mirada de un perro


Es inexorable el paso de los siglos
cuando rompo la membrana de mis ópticas
en dónde arrimar esta columna
i-n-v-e-r-t-e-b-r-a-d-a
a-d-i-t-r-e-v-n-i
y es la sinergia
de un helecho prolongando el desconcierto del atardecer
son las palabras que un día dije
decíamos
mientras unía la dentadura
resbala el efecto narcisista de un niño a la vasija
las cucarachas buscan sus cabezas en la suela de mi zapato
utópica imagen partida entre las dunas


A veces una mujer
vive la eternidad de su reflejo
luego sacude la escama de su rostro
observa cómo su hijo esconde bajo sus párpados un sedimento de negaciones
y tira del nervio de la cortina antes de reventar sus designios


CEREMONIA 7



malograda caligrafía


Repentina la escama del pez en el meridiano siglo
los ojos apegados al fuego
y eternizar el recuerdo de un disparo
sobre la planicie del agua
Apostar con la angustia debajo de una camilla
luego de atravesar el claroscuro del ajedrez
Ya entregado al astrolabio de las canas
el mar en lo cíclico del vidrio
apunto de quedar impedido en el horizonte
tildando los pies
a la vejez de la madera
un columpio abandonado ya sin sus pequeños ancestros


CEREMONIA 8


 acercamiento al fuego


En la ceremonia de los anteriores segundos
operan más siglos
inválido silencio del ojo estrábico
la composición de una vieja partitura
en la desmemoria de las tablas


Arquitecto pisotón de cumplir más años
sobre una extravagante sortija
y tener el dibujo de un tiovivo
en un cromo
el pentagrama de un acústico olvido


Fijando la mirada a las arrugas del pizarrón
retorciendo en los ojos
las carátulas de una misántropa lejanía
ausencia de rostros
en la circunferencia del tiesto
una peluca cuelga dentro del escaparate
el quilate del viento lastima un espejo de arcilla


Supongo al trébol cuando deja
la nomenclatura del tres en la hierba
Y ya caminando hacia el destiempo de los zapatos
evitando tiznarme con una primitiva huella
en cada decenio de las rieles
constelar el inframundo de una imagen


CEREMONIA 9



el caos arqueológico


Y un obispo remienda su antigua gramática en el andamio
Y el grueso albergue de la hojarasca
espesando las huellas de sus pies


Sobre la Vía Láctea el poniente
incendia la prehisteria de los puntos
dejando menos capítulos del ojo
atrás de una estatua


Un cuerno izquierdo
avienta los ceros del maíz


Todos hablan de la angustia en el tabernáculo
en la estera culmina el ocaso de un fémur


Y un decibelio menos para el labio
que atraviesa
el páramo de un rondador
Y el presentimiento del cielo
traquetea lo fecundo del agua
convulsionan las anémonas


Ortopédico de las canas
agujereando más vacío en el espejo
el impostergable hachazo de voces
ayunando sobre el descanso de un interno
cosechando dentro de una sábana el habla


Un escarabajo
artesano de algún evangelio
se dirige al rostro de las perinolas
aún los zapatos se desbaratan en una rayuela
con el dedo índice inundo el golpe de las barajas


Al mármol soplan los pentagramas de carrizo
pero un niño se trunca con los números arábigos
y retorna a su eterno dibujo
más tarde desvía del camino el manuscrito de las acuarelas.


                                  - FIN -