12/09/2010

HORACIO HIDROVO P. - MI VOZ



MI VOZ 

  Mi voz viene de allá,
de tiempos inmemoriales,
de voces lejanas, dispersas;
de un viento de voces.

Amaneció junto al arado.
Voz de maíz,
de tierra en gestación.

Se la escuchó en los amaneceres,
en los abanicos de los cañaverales,
en el canto oculto de la semilla.

Voz vegetal,
de mar,
de volcán en llamas.

Y después amaneció
junto al relinchar de los potros,
en el chasquido del machete.

Voz vieja y joven,
viajó en el murmullo de los esteros,
se hizo río
y después mar.

Mi voz nunca dejó de cantar.
Voz limpia,
de antepasados honestos,
de hombres prendidos a la tierra.
Voz sonora,
como una campana al viento.

Jamás se apagó
porque siempre quiso aprender
el canto de los hombres.

Mi voz estuvo
en las pequeñas aldeas,
al pie de las montañas,
al paso de los ríos,
junto a la danza de los peces,
en las casas campesinas,
en la feria de los pueblos.

Voz de noches de chigualos,
bohemia
en la entonación de una guitarra,
bajo el balcón
de la mujer amada.

También se la escuchó
en el primer canto de los gallos,
en la canción matinal de los pájaros,
a la hora en que conversan los compadres.

Yo estuve en el nacimiento de mi voz
y aprendí de ella el abecedario de los pobres,
el pentagrama azul de las campanas.

Y está viva,
despierta,
transparente,
cercana y distante,
buscando otras voces,
voces humanas,
solidarias,
en crecimiento vital,
para entonar
en un nuevo amanecer
el canto de todos.

fin

Horacio Hidrovo Peñaherrera

***

PREMIO EUGENIO ESPEJO-ECUADOR: HORACIO HIDROVO PEÑAHERRERA

Fuente: El Diario de Manabí - Ecuador


DESDE CANADA, LOS ECUATORIANOS, MIEMBROS DEL CENTRO CULTURAL GUAYASAMÍN Y EDITORA DULCINEAS, RENDIMOS HOMENAJE AL ILUSTRÍSIMO VATE SANTANENSE DR. HORACIO HIDROVO PEÑAHERRERA POR HABERSE HECHO ACREEDOR AL MÁXIMO GALARDÓN: PREMIO EUGENIO ESPEJO, EN EL ECUADOR.

Año fructífero el 2009, año de reconocimientos y realizaciones para el hijo santanense, para el hombre modelo de excelencia, para nuestro compatriota HORACIO HIDROVO P.

Numerosos premios lo habitan desde su juventud, pero en este año se ha hecho acreedor al Premio Nacional Eugenio Espejo. Gran premio para un gran hombre. Horacio, nombre inmenso de aristas luminosas que traspasa fronteras. No hay edad ni tiempo para medir su estatura. Coloso en el verbo poético, coloquial, novelesco.

HORACIO, también es sinónimo de simplicidad, siempre “midiéndose con el sol” en su diario trajinar, ligero en el paso y profundo de corazón. Nunca hitos ni fronteras. Nunca poses ni corbatas.

Este galardón lo propulsa delante de la escena mediática y hoy como siempre, está presente en nuestros corazones. Nos sentimos orgullosos de ser ecuatorianos y de contarlo entre “Los Ilustres” autores publicados por Editora Dulcineas, un gran honor y un referente de nuestra cultura en el extranjero.

De igual manera el C.C. Guayasamín hace público el reconocimiento a su valía y a su espíritu de difusor cultural.

Amigo Horacio, siempre tú, en la pobreza y en la abundancia. De tanto recorrer los senderos, te crecieron alas y tu verbo se hizo caricia para los luceros, las montañas, los ríos. Entre mástiles, redes y caballitos de mar, la ola inundó de sabiduría tu ser y fuiste tú. Peregrino y ciudadano del mundo, siempre tú.


Con profundo respeto y admiración.


EDITORA DULCINEAS
Cecilia Zevallos P. (poeta)
(Ceciely)

CENTRO CULTURAL GUAYASAMÍN
Marcelo Ortiz (pianista)


Québec, 27 -11-2009

COMUNICACIÓN / COMMUNIQUÉ (esp./ fr.)


HOMENAJE AL DISTINGUIDO POETA ECUATORIANO
HORACIO  HIDROVO  PEÑAHERRERA




HORACIO HIDROVO P. AUTOR DE "LA MONTAÑA" ES PUBLICADO POR EDICIONES DULCINEAS


“La soledad se parece a un anciano/ asomado al ocaso / He visto morir las redes junto al mar” nos dice Horacio Hidrovo P. en su bello poemario “La Montaña”.

Desde esta perspectiva, con un lenguaje pintoresco marcado por su angustia relativa al tiempo y a la soledad, el poeta nos invita a descubrir el alma de su montaña, que, al igual que “La montaña” de Gao Xingjian (premio Nóbel), Horacio nos deja tan impresionados y extasiados como aquél.

A lo largo de su peregrinaje, el hombre se apoya en su bastón de recuerdos, es así como el poeta nos cuenta con vehemencia el idilio con su montaña amada.

 Desde que era joven Horacio ya se identificaba a su montaña, él creció a su lado, corrió, saltó, la exploró y también se reposó muchas veces en su regazo, escuchando muy de cerca los latidos de su corazón. Estos dos seres fundieron sus almas para convertirse en una sola mente universal.

Un viento verde mece sus sueños, sus ilusiones y sus esperanzas, porque la montaña también posee vida, un soplo divino la habita.

Así ha crecido Horacio, hasta el instante sublime en que da un salto gigantesco y llega a la cima de su montaña. Esta conquista le otorga al poeta el tesoro mas preciado para todo ser humano: la libertad.

“Para vivir hay que suspenderse/ en los trapecios de la esperanza”. El autor nos dice también cuánto nos marcan las experiencias dolorosas de la vida. Hay que hacer atención porque “La ciudad nos llama/ con sus trampas invisibles” y nos envuelve; así, el poeta denuncia que “todo hombre urbano/ es un loco amastrado” que cierra él mismo los barrotes de la cárcel de su conciencia y termina por imponerse su propio castigo.

“Hoy está la montaña/ entre la oferta y la demanda/ distante de los astros”, es una certeza con reales y tangibles consecuencias:“ los nuevos niños/ ya no podrán trepar la montaña/ sus manos no tocarán/ la corteza de los árboles/ tampoco escuharán el ascenso de la savia/ y no conocerán nacimiento de los ríos”.

Horacio hace de su montaña un santuario metafórico donde cada uno debe ir a beber el cáliz de la vida. Mismo si con el tiempo todas las montañas desaparecerán de la faz de la tierra, el autor nos promete con sus armas de poetas:“ cosecharé una nueva montaña./ Buscaré los árboles del cielo,/ las vertientes que bajan de los astros,/ las aves que despiertan los puertos de la luna.”

Horacio, ha encontrado en la búsqueda de su exploración interior, soluciones a lo que es nefasto para nuestro mundo, así podremos siempre dirigirnos a lo universal del alma y contar con los recursos del potencial humano, lo más puro, su esencia y tratar de modificar el curso del destino.

LA EDITORA
Cecilia Zevallos Petroni

Trois-Rivières-Québec-Canada

12/08/2010

EDICIONES DULCINEAS - QUÉBEC - CANADA

PARA EL HOMBRE PLANETARIO
PAZ EN SU TUMBA
HORACIO  HIDROVO  PEÑAHERRERA

Hoy... dicen que ha muerto el vate más grande de mi tierra: mi amigo, mi maestro en asuntos poéticos, el hombre planetario, o simplemente el hombre del pueblo, aquél que caminaba incansablemente recorriendo las calles de mi ciudad y con quien me tocó compartir muchas veces, tertulias literarias. 

Cuántas veces me invitó al Encuentro de poetas en nuestra tierra...y conjugamos experiencias, risas y poemas. Su abrazo fraterno y su contagiosa sonrisa seguirán grabados en mi mundo de recuerdos. 

 Me formé a través de su sabiduría, en el quehacer poético. Me inspiré en sus amados versos y le escribí un poema desde mi castillo de nieve, acá en el Québec, "¡Amigo, compañero mío! ¿A quién, sino a un hombre de la talla de Horacio, podría contarle mis tristezas, en mi exilio? ¿A quién más, sino al amigo que siempre extrajo de la tristeza... un manojo de alegrías para los niños, para los campesinos, para los desposeídos, 
para los exiliados ? 

Horacio... ahora recorrerá con más ímpetu la geografía de su pueblo, mezclándose en las saltarinas aguas de su río santanense. Las casitas de caña lo recibirán con emoción y dejarán oír su canto dedicado al montubio manabita. Los pájaros... los peces... los animales del bosque lo llevarán a sus reinos para que disfrute con ellos, de su magia.

Horacio, compartirá su tiempo con todos, porque ahora sí, está declarado El Hombre Planetario... no solo con libertad de expresión, sino también con libertad etérea. Hoy, le crecieron alas y su bondad se expande sin límites por todos los rincones del planeta.   

Dicen que ha muerto Horacio... pero yo pienso que ha revivido con más intensidad. Un hombre que ha flameado siempre la espada de la paz y ha combatido en todas las batallas con su única arma ... la Palabra, -no puede morir-. No morirá jamás...

Hoy... amigo Horacio, yo sé que te has ido de paseo, pues, tu voz ha crecido aun más... ha traspasado tu Montaña y tu canto suena cristalino en mis oídos...
Yo, te declaro... simplemente en pie de lucha, pues tus ideales se fructifican y se expanden por doquier.

Ayer... me llegó una voz muy nítida, envuelta en la brisa del Sur... y solo dijo: C e c i l i a... no atinaba a descifrar quien era... me impresionó. Hoy, he recibido la noticia de que tu andabas en un viaje de reconocimiento sideral...entonces, me he dicho... Horacio pasaba por aquí diciendo un simple... hasta pronto amiga... quiso regalarme su trino envuelto en noche y humo... en astro, en éter y en quantum. Llegó con una túnica color de tiempo... llegó a su hora predilecta para la eterna noche de bohemia. 

Amigo, me siento privilegiada por tu amistad, la que siempre guardaré en el costado más frágil de mi ser... mi alma.
Hasta luego... Horacio.

Cecilia Zevallos Petroni
Ediciones Dulcineas
Québec - Canada

CONDOLENCIA

Para Manuelita, su esposa...para sus hijos, sus nietos, su familia política, sus hermanos y demás familiares...les doy mi más sincera condolencia y les acompaño en vuestro dolor.


Cecilia Zevallos Petroni
Canada, 09-06-2012

EDICIONES DULCINEAS PUBLICA EN QUÉBEC-CANADA "LA MONTAÑA" DEL ILUSTRE POETA ECUATORIANO: HORACIO HIDROVO. (esp./ fr.)

 "LA  MONTAÑA"  DE  HORACIO 

La soledad se parece a un anciano/ asomado al ocaso./ He visto morir las redes junto al  mar nos dice Horacio Hidrovo Peñaherrera en su bello poemario “La Montaña” .

Desde esta perspectiva, con un lenguaje pintoresco marcado por su angustia relativa al tiempo y a la soledad, el poeta nos invita a descubrir el alma de su montaña, que, al igual que La montaña de Gao Xingjian (premio Nóbel), Horacio nos deja tan impresionados y extasiados como aquél.

A lo largo de su peregrinaje, el hombre se apoya en su bastón de recuerdos, es así como el poeta nos cuenta con vehemencia el idilio con su montaña amada. Desde que era joven Horacio ya se identificaba a su montaña, él, creció a su lado, corrió, saltó, la exploró y también se reposó muchas veces en su regazo, escuchando muy de cerca los latidos de su corazón. Estos dos seres fundieron sus almas para convertirse en una sola mente universal.                                                                                                                                  

Horacio hace de su montaña un santuario metafórico donde cada uno debe ir a beber el cáliz de la vida. Mismo si con el tiempo todas las montañas desaparecerán de la faz de la tierra, el autor nos promete con sus armas de poetas: cosecharé una nueva montaña./  Buscaré los árboles del cielo,/ las vertientes que bajan de los astros,/ las aves que despiertan los puertos de la luna.

Horacio ha encontrado en la búsqueda de su exploración interior, soluciones a lo que es nefasto para nuestro mundo, así podremos siempre dirigirnos a lo universal del alma y contar con los recursos del potencial humano, lo más puro, su esencia y tratar de modificar el curso del destino.

En este poemario lo individual se conjuga con lo universal de la naturaleza, generando una energía cósmica, la que le ha permitido al poeta crear lo sublime, traducido en  su poemario La Montaña, verdadera joya de la literatura universal.

Horacio Hidrovo Peñaherrera, inaugura la colección “Los Ilustresde Ediciones Dulcineas, versión francesa, con esta ilustración de su arte poética.

En esta oportunidad la casa de ediciones abre fronteras a fin de permitir a los autores ecuatorianos y latinoamericanos mostrar al mundo la calidad de sus obras y la belleza de su alma.

EDICIONES DULCINEAS
Directora: Cecilia Zevallos Petroni
Telf: (819) 370- 6723
QUÉBEC-CANADA


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"LA MONTAGNE"  DE  HORACIO



La solitude est comme un vieillard/ admirant son coucher de soleil. / J'ai vu mourir les filets sur le bord de la mer, nous dit Horacio Hidrovo Peñaherrera dans son beau récit LA MONTAGNE.

De sa perspective, avec son langage pittoresque teinté par ses angoisses relatives au temps et à la solitude, le poète nous invite à découvrir l'âme de sa montagne qui, à l'instar de la montagne de Gao Xingjian (prix Nobel) nous impressionne au plus haut point.
 
Tout au long de son pèlerinage sur le chemin de la vie, l'homme s'appuie sur la canne de ses souvenirs. Horacio nous raconte avec passion son idylle avec sa montagne tant aimée.
Il en est amoureux depuis son plus jeune âge. Il a grandi à ses côtés, a couru, sauté, exploré, puis sest reposé contre sa poitrine en écoutant les battements de son cœur. Ils se sont étreints pour ne faire plus qu'un.

Un vent de verdure a bercé leurs rêves, leurs illusions, et leurs espérances, car la montagne aussi possède la vie. Un souffle divin l'habite.

Horacio grandit ainsi, jusqu'à cet instant sublime où, dun bond gigantesque, il gravit sa montagne, pour en atteindre le sommet. Cette conquête donne au poète son trésor le plus précieux : la liberté.Pour vivre il faut s'accrocher/ aux trapèzes de l'espoir. Lauteur souligne combien nous marquent les expériences douloureuses  de la vie.  Il faut faire attention, car: la ville nous appelle / avec ses pièges invisibles.

Puis le poète dénonce: l'homme de la ville, / est un fou domestiqué, qui scelle lui-même les barreaux de la prison de sa conscience et finit par s'imposer son propre châtiment.Aujourd'hui la montagne est là / entre l'offre et la demande. / Loin des astres.
L'auteur nous prévient avec un réalisme tangible: Les nouveaux enfants/ ne pourront plus grimper sur la montagne, / leurs mains ne pourront plus s'agripper à l'écorce des arbres, / pas plus qu'ils n'entendront monter la sève/ et n'assisteront à la naissance des rivières.

Horacio érige sa montagne en un sanctuaire métaphorique, où chacun devrait aller boire au calice de la vie. Même si avec le temps toutes les montagnes devaient disparaître de la surface de la terre, l'auteur nous promet, avec ses armes de poète:
moi je m'inventerai une nouvelle montagne/j'irai chercher les arbres du ciel, / les ruisseaux qui dévalent des astres/ les oiseaux qui sonnent le réveil au creux des ports.

Horacio a trouvé au gré de son exploration intérieure des solutions à ce qui est néfaste pour notre monde. On peut toujours s'adresser à l'universel de l'âme, compter sur l'infini ressource du potentiel pur de l
homme, et tenter de modifier le cours du destin.
Dans ce poème, l'individuel se conjugue à l'universel de la nature, générant une énergie qui libère la créativité de l'auteur et lui permet de créer le sublime.


ÉDITIONS DULCINEAS
Directrice: Cecilia Zevallos Petroni
Tel. (819) 370- 6723
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