4/06/2011

COMENTARIOS DEL LIBRO " !OH, KEMPIS! " (esp.-fr.) AUTORA: CECILIA ZEVALLOS PETRONI


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(español)

Victoria Cayuela
Poeta española, directora de teatro y profesora de arte dramático


                 OH, KEMPIS !


Los dos poemas contenidos en este volumen, Acto Humano y Acto Profano, no son solamente dos relatos líricos que nos transportan a la vida interior de la autora bajo el prisma lúcido de una búsqueda espiritual, sino dos confesiones profundamente humanas, de una mujer que habla con un lenguaje del alma.

Un lenguaje impregnado de sensualidad, simplicidad y pureza simultáneas, que, sin pretensión alguna, consigue ponernos cara a cara con la esencia de nuestra condición humana, con tanto desespero como con fervor y fe.

  
     Tomando, aparentemente,  como tema central el transcurso del tiempo, el sufrimiento y la nostalgia de un pasado solo presente en la  memoria, Cecilia Zevallos nos invita a viajar a un más allá entre la realidad y el sueño, rompiendo, con la dualidad, lo efímero y transitorio y dejándonos cada vez  más desnudos delante de una soledad a través de la cual, sería muy difícil no reconocernos y vernos reflejados.

     De hecho, la autora nos incita e invita a presenciar una larga procesión de imágenes, que, tanto sensuales como tristes, febriles como lúcidas, van delicadamente levantando capas de velos de una realidad ilusoria, obligándonos a reflexionar sobre lo esencial de nuestras vidas.

     Pero la fuerza de la lírica de Cecilia no yace solo en un ímpetu etéreo de querernos despertar de nuestro sonambulismo cotidiano, sino que lo hace con una voz de desesperación e impaciencia tan humilde como humana.

     Es precisamente en sus contradicciones, en su protesta mezclada con su  capacidad de acercarnos a un eterno  invisible,  que la  podemos realmente  escuchar.

     El Universo de Cecilia Zevallos es un cosmos circular tan impregnado  de  naturaleza y vida, como de muerte y angustia, tan lleno de sensualidad como de espiritualidad, tan borracho de fe como ebrio de indignación, frente a un Dios silencioso.

     Su mundo, es un mundo que nos acerca a los átomos más concretos de nuestra presencia en esta tierra, al mismo  tiempo que nos recuerda de la realidad  más invisible de nuestra existencia.    
       
     Sus versos hablan un lenguaje de doble filo, que, a veces, pueden  tomar el tono inocente de una niña,  seguido, de la solemne y sabia voz de una  anciana.

    Es precisamente gracias a las dos caras de su lírica que la poetisa consigue tanto hechizarnos como sacudirnos y siempre lo hace con una gran transparencia y sencillez.

    Para mí, estos dos poemas son, ante  todo, dos actos de  gran  generosidad,  de una mujer que, ante la vida nos confieza su verdad.

Gracias  Cecilia por tu pasión, tu humanidad y tu sinceridad.

Montréal, 2004

***
(français)

Victoria Cayuela


Poète espagnole, directrice de théâtre et professeur d'art dramatique


Les deux poèmes contenus dans ce volume, Acto Humano et Acto Profano, ne sont pas seulement deux récits lyriques qui nous transportent à travers la vie de l’auteure dans le cadre d’une recherche spirituelle,mais aussi deux confessions profondément humaines de la part d’une femme qui s’exprime avec un langage que je ne peux que qualifier de langage de l’âme.

Un langage imprégné de sensualité, de simplicité et de pureté et qui de plus,sans prétention aucune réussit à nous confronter à l’essence de notre condition humaine avec autant de désespoir que de ferveur et de foi.


De fait l’auteure nous invite à un vaste défilé d’images qui, tantôt sensuelles, tantôt tristes, fébriles ou lucides, soulèvent délicatement le voile d’une réalité illusoire, nous amenant à une réflexion à propos de l’essentiel de nos vies. 

Ses paroles nous parlent un langage à double sens qui prend tantôt le ton innocent de l’enfance, tantôt la voix sage et solennelle d’une aïeule.

C’est précisément grâce à ces deux aspects de son lyrisme que la poète réussit aussi bien à nous ensorceler qu’à nous remuer, toujours avec grande transparence et sensibilité.


    Ces  deux  poèmes sont  avant  tout  pour moi le  témoignage  extrêmement généreux d’une femme  qui  
    nous  confiesa  vérité  face  à  la  vie.

    Merci Cecilia pour ta passion, ton humanisme et ta sincérité.

***

(italiano)


Victoria Cayuela
Poetessa spagnola, direttrice di teatro e professoressa d’arte drammatica. 


I due poemi presenti nel seguente volume, Atto Umano e Atto Profano, non sono solamente due poemi lirici che ci accompagnano nella vita interiore dell’autrice sotto il prisma lucido della ricerca spirituale, ma due confessioni profondamente umane, di una donna che parla con il linguaggio dell’animo.


Un linguaggio pregno di sensualità, semplicità e purezza allo stesso modo che, senza alcuna pretesa, riesce a metterci vis a vis con lessenza della nostra condizione umana, tanto con disperazione quanto con fervore e fede.



Prendendo, apparentemente, come tema fondamentale il trascorrere del tempo, la sofferenza e la nostalgia di un passato solo presente nella memoria, Cecilia Zevallos ci invita a viaggiare al di là della realtà e del sogno, rompendo con il dualismo, leffimero e il transitorio lasciandoci quindi, ogni volta, più inermi davanti alla solitudine attraverso la quale sarebbe molti difficile non riconoscerci e non vederci rifletti.

Di fatto, lautrice ci incita e invita a presenziare una lunga processione di immagini, che, tanto sensuali, quanto tristi, tanto febbrili quanto lucide, si alzano delicatamente con un velo di realtà illusoria, obbligandoci a riflettere sullessenziale delle nostre vite.

Ma la forza della lirica di Cecilia non risiede solo nellimpeto etereo di volerci svegliare dal nostro sonnambulismo quotidiano, ma nella voce disperata e impaziente tanto umile quanto umana.

La possiamo veramente sentire nelle sue contraddizioni, nella sua protesta mescolata alla capacità di farci avvicinare ad un eterno invisibile.

LUniverso di Cecilia Zevallos è un cosmo circolare pieno di natura e vita, di morte e di angustia, pieno di sensualità e di spiritualità, colmo di fede ed ebbro di indignazione, di fronte ad un Dio silenzioso.

Il suo mondo, è un mondo che ci avvicina agli atomi più concreti della nostra presenza in questa terra, allo stesso tempo ci ricorda la realtà più invisibile della nostra esistenza.

I suoi versi parlano un linguaggio a doppia lama, che, a volte, possono prendere un tono innocente di una bambina, seguito dalla solenne e saggia voce di una persona anziana.

Grazie a questi due lati della sua lirica che la poetessa riesce sia a stregarci che a scuoterci e sempre lo fa con una grande trasparenza e semplicità.

Per me, questi due poemi sono, prima di tutto, due atti di grande generosità, di una donna che, davanti alla vita ci confessa la sua verità

Grazie Cecilia per la tua passione, la tua umanità e la tua sincerità.

***
(español)

 Dr. Honoris Causa
Horacio Hidrovo Penaherrera
Escritor - Poeta - "Premio Eugenio Espejo " Máximo galardón del Ecuador. 

OH, KEMPIS !

Podría asegurar que Cecilia escribe como habla. Su voz es el rio Portoviejo en verano. Siempre habló en poesia desde cuando los tamarindos presidian su ciudad natal. Y cuando se fue, porque aquí la gente siempre sueña con nuevos horizontes, le nació más la palabra, la palabra poética, la que cuando se la busca, se la encuentra, sin maltratarla, por supuesto.

He leído con pasión ¡Oh, Kempis! y confieso que he refrescado el arte de leer y escuchar poesía.

Es a Cecilia a quien se le antojó decir: “Mas las flores aún sin madurar se suicidaban”. Seguro que las hemos visto morir, lo que sucede es que no se nos ocurrió en que se suicidan en la visión del poeta, sobre todo a temprana edad. Juega con el tiempo, desdobla el pasado y el presente; quiere escaparse de un ayer que sigue siendo suyo.

“Estaba agonizando mi mundo de juguetes”. Claro, es revolcarse con el pasado al cual nunca lo podemos agarrar. Reconoce que no siempre se pisa sobre continente firme y seguro cuando dice:

“Entré a la vida ufana por la puerta equivocada / Abrí la cerradura del árbol del manzano / Y comí hasta saciarme su fruta envenenada”.

Luego surgen los Motivos del Lobo que día a día acechan al hombre: 

“El tigre y el chacal... la hiena y el león / Clavaron garras y colmillos en el lomo inocente / De la vida”.

Cecilia busca definir después el paso del tiempo, aquel señor que nunca pide permiso y que marca con herraduras invisibles lo que no se puede recuperar: “ Creciéronme lunares ... canas que corren”.

Es evidente que evita caer en las rupturas, debido a que ha trabajado con responsabilidad, uniendo magistralmente creatividad con el uso acertado del lenguaje. Recordemos que la poesía tiene un olor reconocible e inconfundible.

“Las ratas circundaban las mieses de mi gloria”. Es cierto, el hombre es un temor constante, siempre alguien acecha. Pero, ¡Oh, Kempis! es también un canto a la vida, una sucesión de estaciones, unas de color verde y otras de color gris. Y es que nadie está excepto del talón de Aquiles, a veces como que es parte el equilibrio del ser humano.
Lo expresa Cecilia: “A veces tambaleo en la cuerda floja de este circo”.

Y después al del Señor de la Mancha: “Estoy famélica de sueños infinitos”.
Mas en medio de la desolación hay el desafío y el reto, un querer ser triunfador, un salirse de las sombras: “La vida es igual al sol del medio día ...”

Libro de versos para leerlos sumergido en el más profundo silencio, sin que nadie llegue, ni siquiera las visitas tradicionales. Versos para estudiarlos y meterse en ellos.

Hay voces del pasado que las seguimos escuchando. Nunca se van. Y quienes conocemos a Cecilia y a sus ancestros, la comprendemos cuando dice: 

“Mi padre ... todo un espejo agrietado / Ya no se mira en su cuarzo / El libreto jocoso de su canto / Mi padre...”

 ***
(français)

Horacio Hidrovo
Traductora: Andrea Joly

Cecilia écrit comme elle parle, de façon poétique. Sa voix chante comme la rivière Portoviejo en plein été. Elle parlait déjà de cette façon quand, petite, les tamarindos * se dressaient encore au milieu de sa ville natale. C’est après son départ, une fois installée dans son pays d’adoption, car les gens d’ici rêvent toujours de nouveaux horizons, qu’elle vit émerger et fleurir sa verve poétique.


 J’ai lu  Oh, Kempis!  avec passion. J’ai plongé tout entier dans le plaisir de lire et d’écouter la poésie.

Un bon lecteur doit profiter de sa lecture, il doit devenir conscient de ce qu’il lit.
Il doit ressentir  le goût de partager la belle poésie, de la faire connaître.
Dans Oh, Kempis !  on découvre avec joie des vers inspirés, novateurs, vêtus de teintes choisies avec soin, car la poésie s’habille aussi de couleurs.
C’est à Cecilia que nous devons : “Mais, à peine écloses, les fleurs se suicidaient ”.

Certes, nous avons déjà entendu parler de la mort des fleurs, mais ici  la poète parle du suicide de fleurs non écloses, ce qui est plutôt  inhabituel. Elle joue avec la notion de temps, dissocie le passé et le présent, tente d’échapper à un passé qui continue pourtant à être le sien.

“Mon univers de jouets agonisait”. Bien sûr il est impossible de rester accroché à ce passé qu’on ne peut retenir.

Elle reconnaît toutefois qu’il faut avancer dans la vie en sachant qu’on ne peut toujours être certain de faire les bons choix : J’entrai dans la vie futile par une porte dérobée / Je déverrouillai la serrure du pommier / Et je mangeai à satiété de son fruit envenimé.

Puis elle nous entretient des dangers qui guettent l’homme jour après jour, comme le Grand Méchant Loup de nos contes d’enfants.

“Le tigre et le chacal...la hyène et le lion / Enfonçant griffes et crocs dans l’échine innocente / De la vie ”.

Cecilia parle ensuite du passage du temps qui, sans même solliciter notre accord, nous marque de son fer indélébile. “Apparurent au fil des ans rides et cheveux blancs”

Elle parvient à éviter les pièges, grâce à son expérience mettant à profit sa créativité et sa maîtrise de la langue. La poésie dégage un parfum particulier à propos duquel on ne peut se méprendre.

“Les rats entouraient les moissons de ma gloire”.

L’homme vit constamment dans la crainte, il est toujours aux aguets. Malgré tout, on sent  que Oh, Kempis!  est une ode à la vie, une véritable succes- sion de saisons, qu’elles soient verdoyantes ou grises. La faiblesse de l’homme, parfois indissociable de sa nature même, est aussi exposée.
Cecilia nous dit : “Parfois je chancelle sur la corde relâchée de ce cirque”.

Puis, invoquant Don Quichotte, Señor de la Mancha : 
“ Je suis avide de rêves infinis”.

Même au beau milieu de la désolation, on sent bien le défi, le désir de triompher, de sortir de l’ombre: 
“La vie, c’est le soleil du midi”.

Recueil de poèmes à parcourir entouré du plus grand silence, sans crainte d’être dérangé, c’est aussi un recueil qu’on peut étudier et sur lequel on peut méditer.

Il y a des souvenirs du passé qui demeurent inaltérables, qu’on ne peut oublier.  Nous qui connaissons Cecilia et sa famille, nous la comprenons quand elle dit : “ Mon père ...tout ridé dans son miroir lézardé / Ce miroir qui ne lui renvoie plus son chant joyeux / Mon père…”

*Arbre fruitier de l’Équateu
              
                                      ***

(français)

Jean Guy Beauclaire
Artiste- Poète
Québec - Canada

                OH, KEMPIS!

La qualité du langage et la maîtrise du style me semblent irréprochable. Le genre d’humanité et le type de préoccupation semblant vouloir se dégager de ces vers est atteint. 

La sensualité dont il est question selon les mots de Victoria Cayuela m’apparaît plus chaliée et en retenue que ce qui se dégagerait habituellement une écriture dite « sensuelle ». 

La force du récit n’est pas amoindrie par des manques bien que l’on sente qu’une étape supplémentaire dans la communication de ce qui veut et le dit serait susceptible d’être la bienvenue, L’auteure est très présente dans ses vers et on sent la personne réelle derrière les mots. Est-ce ce qui est voulu? 

Le langage quand il atteint le niveau désiré, ne devrait-il pas, prendre toute la place puisque c’est lui qui évacuant l’auteure, la réintégrera à sa suite? Il est ici question d’un dur paradoxe : détachement -éloignement versus présence- intention.

La formulation des images emprunte beaucoup aux univers de la matérialité et du corps; l’espace y occupe également une place prépondérante. Bien que les mots soient bien choisis, on se prend d’un désir d’aller plus avant dans ce monde élaboré par la poétesse. 

Dès que nous touchons au monde de l’esprit et de l’attitude intérieure une couche supplémentaire de langage codé et d’universalisation est toujours le bienvenue.

Les textures d’intentions passent bien la rampe; ainsi disposé le lecteur pourrait être amené plus loin dans le frémissement impossible consistant à toucher l’invisible.

L’approche est hautement féminine en ce qu’elle reste humble et fragile malgré toutes les forces de conscience et d’émotions juste qu’elle contient. On sent que cette plume a progressé et qu’elle le fera encore.

Dans ces poèmes, la réalité prise telle quelle est subie et non crée; une douce résignation semble cohabiter après d’un élan de liberté visant à abolir toute contrainte.  

Julliet - 2005
    ***

(español)

 Nancy Petroni Andrade 
Médica - Escritora 
Ecuador-Manabí-Portoviejo


Oh, Kempis! para mi, es el heroico esfuerzo de un alma que busca su propio origen; que se sabe eterna, inmutable, nacida de la única presencia y gran Inteligencia que es el Uno y el Todo; pero al mismo tiempo se reconoce dual.

Alma indivisible en el Todo, pero -también- individual en si misma; drama eterno de la humanidad que tiene instintos terrenos pero que - así mismo - siente bullir en su centro lo divino. Mujer de inaudito valor, Cecilia se lanza con el alma desnuda a proclamar sus verdades, a decirnos a todos cuánto nos duele la vida. No escatima con pudores falsos mostrar al mundo que a veces... sólo a veces cuestiona al Dios mismo.
“Ya sabemos que el tigre se comió al venado / en presencia del gran Dios”. Cuestiona como lo hacemos todos repudiando la injusticia, pero que no lo decimos.

Aquellos de nosotros que ha mucho caminamos por senderos de búsqueda, que nos place recorrer las rutas escarpadas de nuestro propio interior, que cegamos los sentidos por llegar hasta el alma, tocarla, sentirla, fundirnos con ella y beber de su sabiduría aunque sea un instante, nos hermanamos con la autora de "Oh, Kempis!".

Vemos por sus ojos y escuchamos su palpitar, contemplamos el centelleo de sus átomos en cada palabra, en cada estrofa y vemos cuán elusivo - igual que los mismos átomos que nos dan identidad universal - es el conocimiento de que somos estrella, viento, sol, mar, galaxia, pero también y al mismo tiempo somos dolientes personas arrastradas por el mundo con la carga de egoísmos, de penas, de efímeros placeres, cuyos egos se estrellan entre sí maltratándose y sintiéndose enemigos sin reconocer siquiera que fuimos engendrados por la misma sustancia y por el mismo Padre.

Oh, Kempis! devela estos misterios, nos dice claramente - como ya lo han probado los estudiosos de Cosmos - que todos somos uno, hechos de igual sustancia, sustancia sideral, cósmica, eterna.

Y es que Cecilia Zevallos deja correr por su pluma los mensajes que recibe por una línea directa, hecha de información y energía, de neutrones y neutrinos que invisibles a la vista por su rápido vibrar son captados por el alma hecha de igual material y entregados - cual mensaje electrónico - a su propio consciente para que ella, la mujer hecha de carne y de sangre los convierta en poemas y los entregue al mundo.

“Oh, Dios omnipotente! // qué mente diabólica se interpuso/ entre tu obra creadora y su cosecha? // Cuál el experimento y la fórmula / que hizo la ecuación errada?

Tácito reconocimiento de que la obra de la Inteligencia suprema -Dios - es perfecta, mas, fue desviada hacia lo errado. Pero entendamos, somos nosotros libres y soberanos en nuestro reino quienes así malogramos la obra suprema, lejos de reconocernos partículas del todo, gota salina que el océano forma cuando se junta a millares, átomos viajeros que erramos de cuerpo en cuerpo, de galaxia en galaxia, necios que somos, buscamos la distancia entre lo tuyo y lo mío cuando ya nos lo dijeron, todos somos hermanos hijos de Padre común.

Pero he aquí! Cecilia se contesta “somos el viento, el mar, la selva . . .” Ella lo sabe. Lo sabe ya, en su más íntimo rincón brilla la Verdad Infinita: sólo necesitamos identificarnos con lo nuestro y realmente será nuestro y no mendigaremos. Cecilia lo sabe y lo dice, pero no la comprendemos.

Oh, Kempis!, difícil estructura poética que muestra al ser humana arrasado por el vendaval de sus pasiones pero traspasando la factura de sus múltiples desvíos a la Vida, al azar. Aún no ha comprendido que es el amo y no el esclavo. Humano que se cubre con caretas para mostrar mil caras, mil facetas, ropajes varios; pero Cecilia lo dice. Sí, lo dice claramente. Nosotros somos ése y todos. Valientes y cobardes; ignorantes y sabios; pródigos y mezquinos; luz y sombra. Seres completos en sí mismos. Por qué no aceptarnos si así fuimos creados? El equilibrio es ése.

Se expone al mundo sin caretas para que en ella nos veamos nosotros en el supremo y más audaz reconocimiento de que Yo soy el otro; Yo soy tú, él y nosotros; gotas de rocío cuántico reflejadas simultáneamente, unos en otros, así, imbricados entre hilos cósmicos, tratando de hallar en lo profundo aquella semejanza que ya Cristo proclamó en su Evangelio cuando dijo: Dioses sois!

Por eso el problema vital que plantea Oh, Kempis! es tan atemporal como nosotros mismos, pero nadie acepta que no existe el pasado, el futuro no es, que vivimos en un eterno ahora donde yace el potencial del ayer y del mañana, así, tomados de las manos.

Este es el mérito de Oh, Kempis! que nos muestra conceptos metafísicos y cuánticos como que no pasa nada para que no sobresalten nuestra mente que duerme en el acomodaticio lecho de la conformista rutina.

Tampoco es de extrañarnos ante los saltos de siglos. Kempis, el verdadero; Amado Nervo, Cecilia Zevallos deslumbrados por las revelaciones que Dios mismo les hizo, no pudieron guardarlas y las dieron al mundo cada uno en su estilo.

Presagio que esta alma - que es individual y universal, tal como lo somos todos - que el mundo llama Cecilia Zevallos , dará ese salto cuántico hermoso y bello en su impredecibilidad y nos regalará con una obra de mayor envergadura.

9 de noviembre 2.004


(italiano)


Nancy Petroni A.
Médica - Escritora
Ecuador.

Lontana dalla versificazione, la rima, larte della metrica, che deve essere giudicata dagli esperti, Oh Kempis! Per me, è lo sforzo eroico di unanima che cerca la sua propria origine; eterna, immutabile, nata dallunica presenza e grande intelligenza dellUno e Tutto; ma allo stesso tempo si scinde.
L’anima indivisibile de Tutto, ma allo stesso tempo anche individuale a se stessa; dramma eterno dell’umanità dagli istinti terreni che, nonostante tutto, si sente fremere nel suo cento il divino.

Questa è la disperazione di Cecilia Zevallos che, sentendo le sue umane passioni, la sua schiavitù allego che soffre, piange, ansima e ha paura, invidia e rifiuto; nei momenti sacri, in un istante infinitesimale è vista come lo è dal suo Creatore, pura, nobile, potente; ma non può prendere questa immagine e conciliarla con la sua vita fatta di carne ed ossa ed è qui, che il sublime conflitto nasce, nel grido versificato che è Oh, Kempis!

Donna di inaudito coraggio, Cecilia si lancia anima e corpo a proclamare le sue verità, a dirci quanto fa male la vita. Non ci illude con falsi pudori mostrando un mondo che, alle voltesolo discute con Dio.

Sappiamo che la tigre si mangiò il cervo/in presenza del Grande Dio
Discute come facciamo tutti ripudiando le ingiustizie.

Siamo alla ricerca, inseguiamo la via del nostro interiore, che ci acceca i sentimenti per arrivare fino allanima, toccarla, sentirla, fonderci con essa e bere della sua saggezza anche fosse per un solo istante, ci aggreghiamo allautrice di Oh, Kempis; vediamo attraverso i suoi occhi ed ascoltiamo il suo palpitare, contempliamo il centellinare dellatomo in ogni sua parola, ogni sua strofa e vediamo quanto elusiva, esattamente come gli atomi dellUniverso, è la consapevolezza che siamo stelle, vento, sole, mare, galassia, ma anche, al tempo stesso una persona triste che si trascina per il mondo con il suo carico di egoismo, pene, effimeri piaceri, il quale ego scoppia dentro fino a maltrattarci e facendoci sentire nemici, senza riconoscere nemmeno che siamo stati generato dalla stessa sostanza e dallo stesso Padre.

Oh, Kempis! rivela i misteri, ci dice chiaramente, come già lo avevano studiato gli esperti del Cosmo, che tutti siamo uni, fatti della medesima sostanza, sostanza siderale, cosmica, eterna.

Cecilia Zevallos lascia correre i messaggi che riceve e li scrive con la tua penna direttamente, messaggi di informazione ed energia, neutroni e neuroni che sono invisibili alla vista ma vibrano catturati dall’anima fatta dallo stesso materiale e provvisti, come messaggio elettronico, di un suo cosciente allo scopo di dare a lei, donna in carne e sangue, la possibilità di convertirli in poema, consegnandoli al mondo.

Vedo tutto questo in Oh, Kempis! e sento che per lautrice questopera rappresenti un gradino verso la sua ascesa allinfinito. Lo sento nascosto tra i versi, nascosto in parole, camuffato di emozioni dolorose, piene comunque di speranza. E solo un modo di dire Siamo marionette del destino perché la realtà stabilisce che siamo artefici del destino; chi ci crea e ci ricrea in ogni momento ci ha dato il libero arbitrio e la nostra libertà ci porta a scegliere determinati cammini, ci lascia decidere con chi o con cosa farci accompagnare, cioè, tutta quella ricchezza con il quale lUniverso ci circonda, sceglieremo il piacere o il dolore, il molto o il poco, lopzione che ci appartiene e così lo riconosce subito, anche se non lo avverte, Cecilia Zevallos nella sua opera quando dice:

Oh Dio onnipotente// quale mente diabolica si intromise/ tra la tua opera creatrice ed il tuo raccolto?// Quale esperimento e formula/ fece lequazione errata?

Riconoscimento tacito che lopera dellIntelligenza Suprema Dio è perfetta, ma deviata verso lerrore.

Capiamoci, siamo noi liberi e sovrani del nostro regno, dellopera suprema, lontani dal riconoscerci particelle di un tutto, goccia salata che loceano forma quando si unisce a milioni di altre, atomi viaggiatori erranti da corpo a corpo, da galassia a galassia, cerchiamo la distanza tra di noi ma alla fine siamo tutti figli di un padre comune.

Ma qui, Cecilia contesta siamo il vento, il mare, il bosco. Lei lo sa. Già sa che nel suo più intimo angolo dellanima brilla la Verità Infinita: abbiamo solo bisogno di trovare unidentità con noi stessi e realmente la verità sarà nostra e non la mendicheremo. Cecilia lo sa e lo dice, ma non la capiamo.

Oh, Kempis! Difficile struttura poetica che mostra all’essere umano distrutto dagli impeti delle sue passioni ma lasciando che si svaghi tra la vita ed il destino. Ancora non capisce di essere il padrone, non lo schiavo. Umano che si traveste per mostrare i mille volti, le mille sfaccettature, i mille vestiari; ma Cecilia lo dice e lo dice chiaramente. Noi siamo ciò e tutto, coraggiosi e codardi, ignoranti e saggi, prodighi e meschini, luce ed ombra. Esseri completi a loro stessi. Perché non accettarsi per così come si è? Questo è lequilibrio.

Bisogna amare molto per dare molto e Oh, Kempis! e Cecilia lo fanno. Lo da ai suoi figlie e figlie con il profondo dolore di un amore vero. Lei stessa si offre, nella sua pienezza, con errori e fallimenti, con sviste, frustrazioni e i resti dei suoi sogni, ma si da allo stesso modo sincera, luminosa, vera nel sentire e nel dire.

Si mostra al mondo senza maschere allo scopo di vedere in lei noi stessi nel supremo e più audace riconoscimento dellIo Sono e laltro. Io sono te, lui e noi; gocce di rugiada riflessa simultaneamente, uno nellaltro, intrecciati in fili cosmici, cercando di trovare nel profondo quella somiglianza che Cristo già proclamò nel Vangelo quando disse. “Siete Dio!”.

Per questo il problema vitale che si incontra in Oh, Kempis, è tanto fuori dal tempo come noi stessi, ma nessuno accetta e dice che il passato non esiste, che non c’è futuro, ma viviamo in un eterno dover giace la potenza di ieri, di domani, così.

Questo è il merito di Oh, Kempis che ci mostra concetti metafisici e quantici come se non fosse successo niente dato che la nostra mente si adegua nella quotidianità conformista.

Non serve nemmeno avere nostalgia davanti al passare dei secoli. Kempis, il vero; Amado Nervo, Cecilia Zevallos accecati dalle rivelazioni che gli fece Dio stesso, non poterono conservarle e le diedero al mondo, ognuno nel suo stile.

Presagio di questanima, individuale ed universale tanto quando lo siamo tutti, che il mondo chiama Cecilia Zevallos,  farà questo salto quantico bellissimo nella sua imprevedibilità e ci regalerà unopera di maggior importanza.


9 novembre 2004


***
(français)

JACQUES SENÉCAL.
Écrivain et Conférencier 
Québec - Canada.

              OH, KEMPIS !
À travers la nature, l’amour, les croyances et les souvenirs, le regard de Cecilia prend les airs du « JE » universel.

Sa poésie est comme l’esprit qui interroge, comme une ouverture sur l’humanité qui se voit et se parle. Elle touche au cœur et à l’intelligence par l’éclat et la profondeur, la beauté et la vérité.

FELICITATIONS .
Trois-Rivières, 04-2011

***
(français)

Pauline Champagne
Ensegnainte 
Choeur Chanteclaire

             OH, KEMPIS !
Que dire maintenant de ta poésie? Vraiment Cecilia, tu es une très grand poète…une poète qui m’a renversée par la richesse de ses vers…une poète mal connue ici et qui mériterait de l’être…

J’ai lu ton recueil trois fois pour bien m’en imprégner. Cela me rejoint tellement. Me colle à la peau.

Je ne pouvais te lire dans un meilleur contexte; dans la calme de Champ boisé.
Un écrivain écrit d’abord pour lui mais en publiant son œuvre, il permet à ses lecteurs de partager généreusement ses états d’âme.

Je me sens privilégiée d’avoir en accès a toutes ces « perles », telles « la vie c’est le soleil du midi / avec en plus les ombres du passé. »

Je te souhaite plein d’inspiration pour tes prochains écrits. Au plaisir de te lire à nouveau ! Et encore gros merci…

Champboisé, 05 -2009

***





3 comentarios:

  1. Good evening poezie friend.....
    Expressie poezie film is very nice

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  2. En mi opinión,ou!Muy buena savia,Oh Kempis!Interesantes pensamientos transmitidos,un uno y todo y al mismo tiempo dual,pensamientos tan reales,diferentes,dando un paso mas allá de lo común y repetitivo,me a gustado esta parte que yo he leído,enhorabuena amiga Ceciely,un saludo.

    José.

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  3. A Rudi y a José...Me alegro que les haya gustado las opiniones vertidas sobre mi libro. Vuestras expresiones de satisfacción y comentarios me hacen mucho bien...mil gracias

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Muchas gracias a todos los Quijotes y Dulcineas por dejarme vuestros comentarios. Perdonen si no puedo responderles individualmente pero quiero que sepan que cada uno me deja un átomo radiante de luz que nutre a mi alma.
Ceciely