4/04/2012

ALMA EN LOS OJOS…(Foto: RODISI)

04/04/12

Ojos grandes para ver mejor el mundo de los humanos…
De chico quise tener un caballo para mi solo y nunca llegó la ocasión. Hoy en el club hípico puedo disfrutar de algunas horas de monta de caballos y, quien sabe montar, coincidirá conmigo que la experiencia es única y muy placentera…
La equitación en las ciudades tiene también uso terapéutico en pacientes de parálisis cerebral, síndrome de Down, autismo, disfunción cerebral infantil y muchos otros trastornos físicos y emocionales…

Rodisi


Ser alado... celestial y planetario... te tragas al mundo con tus cristalinos ojos y vomitas ternuras... quien te hizo así... tan niño a veces y, otras tan escurridizo y volátil?  Tímido o frenético... accesible o lejano? En tu mundo de fábulas conversas con los gnomos del campo... con Caperucita Roja. Dónde se escondieron los siete enanitos o la lámpara mágica de Aladino...?

Te sueñas alado ... señorito andante... de plata te bañó la luna nocheriega y tú como buen pastor cuidas de sus riachuelos y sus prados. Siempre cascabeleándole a tus sueños... así tan fino y grácil. Cuéntame los secretos del Cosmos y volemos juntos a la Osa Mayor... prenderé a tu cabellera de viento el lucero más brillante para que ilumnes mis noches nostálgicas... para soñarte y oirte y tocarte, con el suspiro más ingenuo de la Tierra.

Ceciely







Háblame con este, tu ojo. Pequeña luna brillante de cristal y, que como un espejo, encierras tu costado mágico.

Has visto acaso incomparables paisajes?... o campos de trigo que hacen cosquillear al viento cuando pasa? o verdosa hierba fresca que se extiende hasta el infinito?

Pero has conocido también al hombre con su maldad y su crueldad, que en nombre de su falsa superioridad, te ha dejado heridas que te marcan para siempre.

Pero cuando tú me miras, puedes ver toda esta ternura y este respeto que tengo para ti. Permitirás un día que mi mano te acaricie sin que huyas? Déjame impregnarte de toda bondad y mi deseo de encontrarte en lo más profundo de tu miedo.

Francine Rochette