A TI ... HOMBRE
Todo lo abarcas tú...todo lo abarcas.
Hombre. . . nuez de humo y de cristal en tu garganta
Estás hecho de incógnitas...de
vientos
Hombre azul sembrador de la esperanza.
¿A dónde elevaste tu clarín y tu palabra de ave?
Hombre lucero, centauro silencioso
Me miras como lejano lucero sin respuestas
Me hablas con tu luz celeste y tus fulgores
Me tocas con tus manos de astro.
Llevas prendidos a tus dedos girasoles rojos.
Hombre celador del Universo
¿En qué caverna forjaron tu barro melodioso?
Fuiste hecho de caracoles marinos
De fulgores de escamas, de sueños oceánicos.
Hombre de nácar y de espumas
Tu murmullo se diluye con las olas
Tu voz muere adentro
En lo más alto del faro que te alumbra.
Deja correr tu corcel de plata...
Déjalo pastar sobre mis vellos...
Déjalo que respire con mi canto
De ligera perdiz...de piel de tiempo.
Sembrador de la semilla
De la casa y de los sueños
Hombre de muchos sueños y de auroras
Bájate a ésta mi estación de ruiseñores
y ven a conversar...
Tenemos aun los milagros boreales
al costado de los sueños.
Y tu, hombre etéreo...
¿Acaso naciste del vientre de un gorrión?
¿Acaso naciste con todos los colores marinados del océano?
Hombre de sal y miel...
Creces con todo el alfabeto de las nubes
Creces con los Alpes y con tu alma llanera creces
Creces también con tu niño fragante y silencioso.
No cierres tu ventana
Que el mundo aun se nutre de nostalgias y poemas...
El mundo espera el vuelo
De la chispa azul de tu luciérnaga.
A ti... hombre que cantas
Como quien no quiere exhalar sus notas de rocío
Como quien tiene una herida...y gotea amaneceres.
¡Ven...! Llega y desembarca
A mi estación de redes y de peces luminosos
Todos los secretos del mar te navegan en silencio.
Quieres contarme el último asombro
con el ave que te anida...y. . ¡ Silencias!
A ti. . . hombre de bronce
Tú que tienes el alma de aguas vivas
Tú que brotas silencios interiores
Tú que conversas y lloras con tu niño
que te aguarda en tus adentros.
Déjame llevarte de la mano al país de los elfos
Donde tú seas patriarca, hermano y ruiseñor que canta.
Hombre que miras el sol y las estrellas
Y prendes a tu pecho la luna y sus murmullos
Me hablas a través de los jilgueros
Y me regalas una rosa escondida siempre entre tus dedos.
Tú que me das el pecho como abrigo
y te sueñas mariposas blancas en la lengua
Me hablas con el agua de la lluvia. . .
Con tu pena de nieve y tu tristeza. . .
Tu siempre bregar y tu batalla enmudecida!
De los trenes y estaciones...
De tu último llegar y saludarme siempre
En el lejano andén de la palabra.
Hombre de los recados escondidos
Al final del arco iris
Has cantado hoy con tu sangre que te bulle
¡Has henchido a la mujer del universo!
A la mitad de la naranja que te habita entre los labios.
¡Déjame darte hoy un abrazo de alegrías
y un bouquet de siempre gracias...!
A ti... que eres el silencio perpetuo
de la cima...y la montaña.
Ceciely






